Acabada está la vertiginosa contienda
y lastimado junto a moribunda silueta
y lastimado junto a moribunda silueta
me encuentro en el yermo páramo,
a punto de darle la estocada final a mi enemigo.
¿Y los uniformes similares al mío? Desaparecieron
¿Y los indeseables del bando contrario? Partieron
¿Por qué con la vida de este ser no termino?
Quien sabe, rebajarme nunca a ser impío.
Sé que aún me escuchas mientras yo trino,
sé que tu corazón aún late al compás del rocío.
El destino no mandó forjaras un gran orgullo
ni que menosprecies al diferente erguido.
A ti no guardo rencor alguno ni odio superlativo,
fue el contexto de mi vida quien oscureció tu sol.
Guardo pequeñas frases muy certeras sin condición
las cuales a otro mundo mejor te guiarán.
Espero que cese la guerra de tu alma
como también el fusil que esconden tus palabras.
Me gustaría pertenezcas al ejército de la verdad
y defiendas a capa y espada la justicia.
Espero llegue la primavera al otoño de tu corazón
mientras fallecen las muertes de tu pensamiento.
Sería grandioso silencies aquel grito de mando
y a la vez cultives conciencia allá en la inmensidad.
Tus ojos están a punto de cerrarse y el aliento escapa,
mis mejores deseos entrañable enemigo del alba
y que a donde llegues respires paz por doquier,
encontrando así el verdadero significado del amor.
Kikin Argos.
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